Hace ya una semana, que no hay noticias ni rastro alguno del paradero de Lourdes García Carreño, una joven de 35 años, vecina de Roquetas de Mar en Almería.
A las tres de la tarde del pasado sábado concluía su jornada laboral en una estación de servicio ubicada en la localidad Roquetera. Su compañera Vanessa le tomaba el relevo en el turno y Lourdes, cogía como cada día su coche para emprender rumbo a su casa. Había quedado con unos amigos para tomar algo, horas más tarde. Es a partir de ese momento, cuando no se tienen más noticias de ella…

Los amigos con los que había quedado, al llegar la hora de la cita, intentan localizarla sin suerte a través de su teléfono móvil que aparece como apagado o fuera de cobertura. Son múltiples los intentos de poder localizarla. La familia tampoco lo consigue. Tan sólo en una ocasión el móvil da la llamada, pero nadie responde. Al volver a intentarlo, se encuentra apagado.
La preocupación crece en el entorno de Lourdes. Intentan buscarla en Gérgal, su localidad de origen, pero nadie la ha visto en las últimas horas. Al día siguiente, el Domingo, la familia decide acudir a la Guardia Civil para denunciar su desaparición. Desde entonces se activa el protocolo de búsqueda en el que además de los agentes de la benemérita, también participan medios aéreos y la unidad canina de rastreo, junto a un nutrido grupo de amigos y familiares.
Lunes. La última pista que haya la Guardia Civil, es el vehículo de Lourdes, gracias al testimonio aportado por una allegada. Lo localizan junto a la Plaza de Toros de Roquetas de Mar, abierto y con las llaves introducidas en el contacto. Tras una primera inspección, no se encuentran signos de violencia o forcejeo en el interior del vehículo.
Cuando se hace pública la desaparición, los medios de comunicación intentamos contactar con los familiares, para ofrecerles nuestra ayuda, emitiendo fotografías de ella y datos que puedan ayudar a vecinos y a la opinión pública a aportar pistas a la investigación.
Martes. El punto de encuentro es la estación de servicio donde Lourdes trabaja. Allí nos recibe su hermana Silvia. Rodeada de más familia, y de algunos amigos y conocidos, responde cada llamada de teléfono que recibe sin pausa.
Su rostro refleja cansancio y preocupación. Varios compañeros de televisiones Nacionales, llegan poco a poco. Según pasan los minutos, la hermana de Lourdes, Silvia, nos atiende con paciencia. Relata los hechos desde que la joven inicia la marcha “normal” hacia su vehículo, tras finalizar su jornada laboral. Una imagen que pudieron registrar las cámaras de seguridad de la estación de servicio.
También tenemos la oportunidad de hablar con Vanessa. La última persona que tuvo contacto con Lourdes antes de su desaparición. Es la compañera de trabajo que le hizo el relevo. Se encuentra en “estado” y apenas comienza a contarnos los últimos minutos que compartió con Lourdes, y la emoción, quebranta de forma comprensible su relato.
Miércoles. Pasan las horas y la noticia de la desaparición, se multiplica en los medios de comunicación. Son muchos los vecinos de Roquetas, y de la pedanía de El Parador, donde residía Lourdes, los que quieren ayudar en la tarea de búsqueda por cada rincón de la localidad Almeriense y su entorno. Se dividen en grupos para realizar batidas por las zonas adyacentes a su domicilio y a la plaza de toros, donde se encontró su vehículo.

De forma paralela, la investigación continúa. Familiares, allegados y la última expareja de Lourdes, ofrecen su testimonio a la guardia civil, para intentar recomponer el “puzzle” que pueda ayudar a conocer el paradero de la desaparecida.
Son muchas las posibilidades abiertas en un caso de estas características. Y a la hora de tratarlo y contarlo en un medio de comunicación, tiene que ser de un modo “delicado”.
Normalmente cuando se pone en conocimiento la desaparición de una persona, influye y mucho el factor edad. Si es mayor de 18 años, cabe la posibilidad de que la desaparición haya sido efectiva por decisión personal del sujeto, o no…
En el caso de Lourdes y conociendo todos los datos ofrecidos por la familia, este extremo quedaría totalmente descartado… Se abren pues otras variantes que son investigadas minuciosamente por los agentes de la Guardia Civil.
Jueves. Las horas pasan. Los familiares siguen sin tener noticias de Lourdes. La angustia y el cansancio se apodera de ellos. En su afán por intentar conseguir alguna novedad, convocan una concentración junto a la iglesia de El Parador, a escasos metros del domicilio de Lourdes. La respuesta de los vecinos es contundente. Cientos de ellos, arropan a la familia y le expresan su cariño y apoyo para localizarla.

Viernes. Sobre las 10,30h de la mañana, varios amigos y vecinos de Lourdes, comienzan a realizar de nuevo batidas por Roquetas y la vecina Aguadulce.
Me traslado hasta la rambla de las Hortichuelas. A ambos lados policía local, guardia civil, amigos y vecinos se reparten el terreno para intentar localizar algún rastro de Lourdes. Llegan hasta la desembocadura sin novedades. Una tarea que finaliza con igual suerte en las diversas batidas organizadas.
A nivel personal, he de reconocer, que casos como el de Lourdes, te llegan. El ver a una familia destrozada y angustiada que se intenta compensar con el cariño y apoyo de amigos y vecinos, te hace reflexionar y mucho.
Espero poder contar en el siguiente relato, la alegría de la familia de Lourdes al haber recibido buenas noticias. Mientras llega, os seguiré relatando “Historias para contar…”